viernes, 13 de septiembre de 2013

La mayoría silenciosa

Es esa enorme cantidad de ciudadanos que por desidia, o asuntos que son o parecen más urgentes, o miedo puro y duro, y las demás causas que podamos enumerar, con dejación se someten sin resistencia (al menos sin casi presentar respuesta alguna) a los empujones con frecuencia abusivos/agresivos de los beligerantes.
Como yo casi siempre soy un extático/estático ficus contemplativo, reconozco que no me puedo permitir tirar la primera piedra; pero no se me oculta que la conducta de los borregos ayuda de forma importantísima al éxito depredador de los lobos.
La Historia chorrea tantos ejemplos de lo que señalo que nadie podrá decir que “no sabía”.
Claro que es una faena (los modernos dicen putada) que los inquietos nos arrastren a la discoteca, si somos de condición sosegada y lectora, vodka-caramel y sillón de orejas en porche frente al mar. Pero la supervivencia, la decencia y la justicia pueden, en ocasiones, ser exigentes con nosotros, tanto si nos gusta como si no.
¿Qué harán nuestros “próceres”, tan mamones? Y (San Juan viene, déjalo que llegue), ¿qué haréis los ninguneados, discriminados, perseguidos con o sin disimulo por esa infección fascistoide que crece en la región española llamada Cataluña?      

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