sábado, 24 de agosto de 2013

¡Jesús, qué opio!

Cuando los idiotas, y los tontos a secas, se paran a pensar un ratito cómo van a decidir bautizar a las movidas que van viniendo, terminan por ocurrencias como la “primavera árabe”.
Lo cual que, un año largo después, se pone de relieve que ha habido mucha más “ocurrencia” que esa cosa ñoña de la “primavera”.
Las raíces de los asuntos (que no todos son forzosamente problemas) de los países árabes son de sobra profundas para desautorizar y dejar con el culo al aire a los pontífices del diseño y la sociología progre, plaga galopante en esta zona del planeta que llamamos con estúpida vanagloria el “primer mundo”, la cosa “evolucionada”, “democrática” y “occidental”, que tanto tiene de lujoso e iluminado escaparate de todas las imbecilidades, frivolidades, banalidades, etc...
¡Jesús, qué opio!

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